1- Mi diagnóstico

Hola una vez más!! Me alegro de que esteis  leyéndome de nuevo! Hoy quiero empezar una serie de posts que vayan narrando de forma cronológica la evolución de la enfermedad en mi durante éstos cuatro años y medio. Hoy toca empezar como no, por el principio, así que, qué mejor forma de empezar que… El diagnóstico! Vamos con ello.

No dejo de darle vueltas para decidir por que parte debería empezar, si por los distintos síntomas durante años siendo ignorante a la enfermedad, por el día que caí enfermo, o por el día que fui diagnosticado oficialmente… Y lo mejor es que lo explique como hago siempre cuando me preguntan! 

Pues bien, he de decir pues, que todo empezó un martes 22 de mayo en 2012. Recuerdo que estaba en mi casa, por aquel entonces ya llevaba viviendo solo 3 años, bueno solo, llevaba ya conmigo 2 años y 9 meses el que hasta hace solo unos días ha sido mi mejor amigo durante los últimos 7 años… pero ya os lo contaré en otra entrada. El caso es, llevaba un par de días que me encontraba raro no se, era como un mal estar general pero atípico, extraño. Ese día estaba sentado en el sofá, junto a la ventana, fumándome un cigarro mientras hacía algo en el portátil. De repente, cuando fui a dar una calada al cigarro, al arrimar las manos a la boca me di cuenta de que no tenía en cigarro entre los dedos, ¡vaya! se me había caído al suelo, pero, que extraño, no había sentido que cayese. Pero nada, lo recogí y continué a lo mío solo que, a los pocos segundos me pasó lo mismo. Ya empecé a verlo más raro de lo normal y aún lo fue más cuando empezó a fallarme la coordinación y no acertaba cuando quería llevarme el cigarro a la boca. Entre cada intento de dar una calada nuevamente, se me caía una y otra vez sin darme cuenta. Hasta que el colmo fue querer levantarme a por un refresco y notar que me faltaba fuerza en todo el lado izquierdo. Claro me empecé a asustar más de lo normal, enseguida llame a la que por aquel entonces era mi novia, Valentina. Le explique lo que me estaba pasando y le dije que si podía que fuese a mi centro de salud que quedaba al lado de su casa y yo iba yendo con el coche con cuidado. En menos de 10 minutos llegue al centro de salud y aparque enseguida en la puerta (¡lo que no pasa nunca!), el problema fue que al bajar del coche apenas podía levantar la pierna, la descoordinación en mi cuerpo era brutal. Al entrar, en cuanto me vio mi doctora, la cual es mi doctora desde los 8 años… nunca olvidaré su cara horrorizada y enseguida me mandó directo al Hospital General. Allí en cuanto me atendieron no les gustó nada, solo había que verles la cara, pero bueno, al fin y al cabo yo pensaba “nada un par de pruebas, una explicación, medicación y a casa” pero no iba a ser así… El peor momento fue cuando acabaron de hacerme el TAC, estábamos en el box mi padre, mi hermana Desiree y Valentina, vino el neurólogo y me dijo que acababan de ver los resultados del TAC y que tenía que quedarme ingresado en el hospital. En ese momento entré en pánico, lo primero que pensé es que habrían visto un tumor y que “eso es to.. eso es to.. eso es todo amigos”, enseguida el neurólogo dijo que no, que la cuestión es que no habían visto nada y que eso les preocupaba ya que evidentemente pasaba algo importante. Yo no lo creía, le decía que eso no tenía sentido, que si me ingresaban era que algo habían tenido que ver. Claro en ese momento yo no era capaz de pensar de forma racional, 22 años y en esa situación… He de decir que no me lo esperaba lógicamente. Cuando lograron tranquilizarme y hacerme entrar en razón me subieron a planta y me ingresaron en la UCI de Ictus, al parecer eso era lo que creían que me había pasado, un ictus. Lo cual fue traumático la verdad, la primera noche, a las 2 horas de ingresar (ya era como la 01:00 cuando me subieron a planta) falleció la mujer de la cama de al lado, mi angustia ya era máxima. Para más inri mi cama era la que hay junto a la puerta por lo que lo tuve que ver prácticamente todo… al día siguiente miércoles, empezó la batería de  pruebas que me iban a realizar. Claro está el típico examen neurológico de coordinación, sensibilidad, reflejos; análisis de sangre, orina y una prueba para buscar trombos, creo que se llamaba angiograma si no recuerdo mal, la cual fue muy desagradable. Evidentemete no encontraron nada y me dejaron tranquilo hasta el jueves que me bajaron para hacerme una resonancia magnética y mientras estaba esperando mi turno noté que no sentía nada en la pierna derecha, si ya estaba asustado ahora… Le pedí a Valentina que me pellizcase en la pierna, que no podía ser que no sentía nada, y así era. Enseguida fue a buscar a algún medico o quien fuese y nos dijeron que al subir después de la resonancia le dirían al neurólogo. Así fue, al subir avisaron y poco después estaban examinándome, y sí, había perdido la sensibilidad en la pierna derecha y partes de brazo y cara, justo en ese momento me dice el neurólogo que habían visto unas lesiones cerebrales que podían estar causando mis síntomas, que me darían corticoides enseguida y que al día siguiente, viernes, me realizarían una punción lumbar para buscar la causa de esas lesiones, que harían cultivos y pruebas en búsqueda de algún virus o bacteria que fuese el o la culpable de dichas lesiones (ahora explicare el error que ésto supuso). En mal momento quise preguntar en ese momento si volvería a recuperar la normalidad en mi cuerpo, a lo que respondió: “de momento con estas lesiones y tu estado no sabemos si volverás a caminar por lo menos con normalidad”. Eso de primeras me mató, aunque esa frase me ha servido muchas veces para demostrarme a mi mismo que un “no” solo será un “sí” si yo quiero que lo sea. Por lo visto al doctor le molestaba que recibiese tantas visitas estando en la Uci de ictus, pero que podía esperar, 22 años, muy sociable,en esa circunstancia, creo que es normal que recibiese muchas visitas y no por ello hay que perder el tacto!! Aunque he de decir en su favor que hoy en día es una persona que se porta genial conmigo y me demuestra ser un gran profesional! Volviendo al tema en cuestión, al día siguiente, viernes, como lo prometido es deuda me realizaron la punción lumbar. Supongo que el tema de perder parte de la sensibilidad ayudó a que apenas me doliese o sintiese la aguja de la punción, pero claro, aquí viene cuando explico el error que cometieron, y es que le hicieron la punción lumbar justo en pleno tratamiento con corticoides, lo cual altera cualquier tipo de análisis en la búsqueda de virus o bacterias y esto obligó a esperar al lunes para realizar una segunda punción lumbar. Una putada la verdad por que en esta me confié y no espere las 5-6 horas a moverme después de la prueba y el dolor de cabeza que me dio fue de los más descomunales que recuerdo e toda mi vida…

Menos mal, esa fue la última prueba que me hicieron, casi una semana ya ingresado y empezaba a estar algo agobiado. Fue cuando ingresaron en mi misma habitación al que hoy en día es mi buen amigo Jorge (vaya casualidad el nombre jeje) que resultó ser el hermano gemelo de un buen amigo mío (más casualidad aún, rizando el rizo) de hacia ya años, desde ese día hasta el último que estuve en el hospital se hizo todo mucho más llevadero, fue una suerte la verdad. Y así fue hasta el siguiente lunes que ya me dieron el alta y un “nos vemos en agosto”. Fueron unos meses duros, pero solo tenía una idea en mi cabeza, “volver a caminar, correr, saltar”. Incluso mis amigos, mis grandísimos amigos, toda la Colla Resquemor, siempre estuvieron a mi lado, cada día en el hospital y después, e incluso me regalaron unas zapatillas de running para recuperarme a tope! Y así fue, poco a poco fui recuperándome hasta apenas notar una ligera cogera aveces, estaba siendo un éxito!

Y finalmente llegó el viernes 31 de agosto, consulta del neurólogo, mi hermana Desiree y yo sentados frente a él tras hacerme un examen neurológico como decía antes, de los típicos y preguntarme como estaba. Fue entonces cuando me dijo ” Jorge, tienes una enfermedad que se llama esclerosis múltiple, es una enfermedad degenerativa que no tiene cura…” Ahí dejé de oírle, no se si llegue incluso a desmayarme así que imaginaos… Después de conseguir tranquilizarme os explico lo que era, como era, que yo tenía el tipo menos agresivo que era el remitente-recurrente, los avances que habían y lo que supongo nos explican a todos. Me dió a elegir varias opciones de tratamientos y elegí Copaxone, Sí, suponía pincharme todos los días pero era el que menos efectos secundarios solía dar… 

Y bueno, así fue como me diagnosticaron, ví mi vida hundida en tan solo un instante y ese fue el gran error, solo un reto más para afrontar la vida, solo un motivo para ser más fuerte.

Espero os haya gustado y sobretodo ayudado a alguien!! Ha sido un placer escribir para vosotros, un fuerte abrazo!!!

 

 

 

 

2 comentarios sobre “1- Mi diagnóstico

  1. Que mal lo pase ese día. Solo recuerdo que tenia muchísimas ganas de llorar, pero pensé ” tengo que ser fuerte para poder ayudarte, no tengo qué llorar delante de él”. De verdad no se como lo hice pero lo conseguí. Te consolé y te dije que todo iba a salir bien, q le íbamos a plantar cara y íbamos para adelante. Para mi fue uno de los peores días de mi vida,no podía pensar que a mi niño pequeño le pudiera estar pasando.
    Pero después, con el paso del tiempo me he dado cuenta de que eres muy fuerte y q nada ni nadie te va a parar q le has plantado cara a la enfermedad y no va a poder contigo.
    Aquí estamos tu familia para apoyarte en todo y a partir de mañana vamos a X ella a tope.
    Juntos podemos.

    Le gusta a 1 persona

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