6- Estados emocionales, mis monstruos internos

Hola muy buenas a tod@s guerrer@s y amig@s! Una vez más, una nueva entrada en el blog! Ya hace días que quería continuar de nuevo con la serie “Día a día”, pero ha sido complicado la verdad. He de decir y recordar, que si implico tanto la parte emocional, es porque como ya explico en la presentación del blog, son momento que se pueden ver afectados por el estado emocional o cambios de estado emocional inducidos por la propia EM, por tratamientos como corticoides, no saber gestionar nervios o estrés, etc. Espero que os guste el capítulo de hoy y os ayude a afrontar las cosas de otra manera. 

Como os contaba en el último capítulo,  ya eran finales de 2014, yo en pleno brote, con problemas con Paula y de repente apareció Rocio. Me descolocó un poco, y no se muy bien ni porque ni como lo hizo. Enseguida te das cuenta cuando congenias con una persona, aunque me seguía pareciendo raro, no se.  Pasaron un par de semanas, no llegó, y sin darme cuenta me llevaba muy bien con ella. Pero casi llegado diciembre, de pronto Paula quiso que nos diésemos una oportunidad, y no puedes decirle que no a la persona de la que estás enamorado. Por lo menos no si crees estarlo o piensas que puede haber un mínimo de esperanza. Pero quizá no era el momento de hacerlo. No por nada, sino por que se supone íbamos a darnos un tiempo y volvimos estando agobiados. No era la primera vez que se iba de casa y yo también me cansaba de esas situaciones. Recuerdo que uno de los principales motivos por los que yo no estaba a gusto era que yo la veía que había pasado de ser una persona super cariñosa a una persona totalmente distante. Y así seguía siendo… Hoy en día creo por fin comprender el porque pero en aquel entonces no. Supongo que al fin y al cabo estábamos distanciados, pero era la persona con la que había pasado 2 años, y 2 años buenos, la amaba… Pero llego el 5 de diciembre, cena de clase con amigo invisible. Me tocó hacerle regalo a una compañera. Estuvo muy bien la cena, nos reímos mucho y el momento de los regalos fue buenísimo. Ah, y, ¿a quien le toco hacerme regalo? Pues no era otra persona que Rocio. Se lo curro mucho, una camiseta muy chula y como no… Una bolsa llena de picotas! Son unas golosinas de cereza que me encantan y siempre estaba comiendo en clase. De ahí nos fuimos a casa de un compañero a beber antes de ir a la discoteca, o como dicen muchos de mis lectores, a la boliche! Toda la noche no hizo más que crecer la afinidad entre Rocio y yo, muy cerca…. Prefiero no entrar en ningún tipo de detalle, no me malinterpretéis, nada más lejos de la realidad, no ocurrió nada “extraño”. Pero si debía hablar con Paula y explicarle. Esta vez iba a ser yo quien pidiese ese tiempo de “stand by”. No fui capaz de contarle nada sobre Rocio, fui un cobarde. Como podía estar mostrando cobardía, no lo veía propio de mi…ni eso ni lo que estaba pasando con Rocio. Mi cabeza era una locura, para colmo mi pierna izquierda no pasaba por su mejor momento. Me apunte al gym con la esperanza de mejorar más esforzándome por mi cuenta. Pesaba mucho y tenia que perder peso lo primero. Creo que lo que mejor me hizo fue la bicicleta estática. Todos los días lo primero que hacia al entrar al gimnasio eran 30 minutos de estática, luego ya fitness. Al principio me costó, pero en cuanto cogí fuerza y solté el bastón, lo que me ayudó de verdad a perder peso fueron las clases de “bodycombat”. 800 calorías mínimo quemabas por clase. Pero me estoy adelantando en el tiempo, retomemos la historia. Mi pelea era diaria con mis monstruos internos. Hablé con Rocio al lunes siguiente, los dos sentíamos cosas y no estaba claro que iba a pasar. Yo no sabía ni lo que estaba sintiendo, con lo del brote, las clases, los exámenes, situación sentimental… como dije, todo terminó de nuevo con Paula, esta vez más por mi cuenta que la suya, ¿y que iba a pasar ahora? 

Viendo la situación llegué a la conclusión de que si no luchaba me hundiría, y si me hundía dejaba que la EM me ganase terreno. Eso no lo podía consentir. No iba a dejar que esto me aplastase otra vez. Así que hice lo que mejor se hacer, lo que mejor debemos saber hacer todos los que vivimos con EM, qué es pelear. Pelear con todo lo que tengamos para decir, hoy un poquito más. Siempre un poquito más que ayer y menos que mañana. No nos olvidemos de que solo nosotros podemos decidir que hacer con nuestras vidas y con nuestra EM. Y eso fue lo que  me daba fuerzas para seguir, y seguir, y seguir… A veces no somos capaces de tomar la decisión correcta por distintos motivos. Nosotros tenemos un hándicap sí, y se muy bien lo que es no saber tomar una decisión, no saber que se siente, no saber gestionar ni controlar los nervios, no saber que camino escoger… Pero tenemos que ser fríos en ese momento para ser capaces de templar los nervios y poder valorar que camino seguir, sin miedo ni a lo viejo ni a lo nuevo. No dejemos que esos monstruos nos torturen.

Y hasta aquí por hoy, espero que os haya gustado y ayudado. Siempre es un placer compartir con vosotr@s las experiencias y conclusiones que se pueden sacar de todas las situaciones. Un fortísimo abrazo a tod@s y muchas gracias por seguirme!! Hasta el próximo capítulo!

“Llora hoy pero cuando acabes sonríe, nunca sabes lo que te espera mañana”

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