Resiliencia, mi arma de guerra

Luchar, luchar y luchar… al final es lo único que que de verdad cuenta, ¿no? Este mes hace 5 años desde que empezó mi lucha por domar a la EM. Hace 5 años que me dijeron aquellas palabras de “no sabemos si volverás a caminar bien, no sabemos que te pasa”. 5 años en los que cada día me he dicho a mi mismo “no te rindas”; y no lo hice ni lo haré. La conclusión es sencilla, esto solo puede hacerme más fuerte. Y hoy en día así considero que ha sido, soy capaz de muchas cosas que antes ni me planteaba tanto “física” como psicológicamente. Y digo físicas entre comillas ya que me refiero más a tema coordinación de manos o dedos como con la guitarra o bailar bachata. Hoy por hoy me doy cuenta de que desde hace 5 años me he hecho mucho más fuerte de lo que era. He aprendido a valorar mucho más lo que la vida me da día día que no es poco, y como todo ser humano cuando algo nos sale mal siempre tendemos a decir “joder, que mala suerte tengo”, pero si nos paramos a pensar, la vida nos ofrece cosas maravillosas cada día, la cuestión es el valor y el peso que le queramos dar a cada situación. Por ejemplo, estos últimos días he aprendido una palabra nueva gracias a alguien. Nueva pero a la vez vieja para mi a pesar de no conocerla, y es por que durante años, sobretodo estos últimos 5, la definición de esta palabra ha sido mi forma de ver la vida y los problemas, mi capacidad para luchar y afrontar cada situación y resulta que tenía un nombre, RESILIENCIA. La capacidad de afrontar hechos o situaciones traumáticas y salir reforzado de ellas. Es rebotar de una experiencia difícil o traumática como una bola hasta más alto de lo que habías llegado antes. Lo que no te mata te hace más fuerte. Sin duda es una capacidad que todos deberíamos utilizar. Y par recordarme cada día que es lo que me hace seguir en pie, como podéis ver en la foto he querido tatuármelo en mi brazo derecho. No solo eso. Siempre me han dicho que tengo muy mala suerte, que todo me pasa a mi, que parece que me hayan echado un mal de ojo. Soy más de creer en tema de energías negativas y positivas, pero como me encanta tomarme las cosas con humor, también me he querido hacer el otro tattoo que veis en la foto, por que como digo siempre, si tienes que llorar llora, pero cuando acabes sonríe. No hay mala suerte ni mal de ojo ni hechizo de budu que nos tenga que quitar la felicidad ni las ganas de sonreír. Y por supuesto me lo he hecho en mi pierna izquierda, la que siempre se vio más atacada por la EM. Si alguien pensaba que me iba a hundir es que no me conoce!! 

Espero que os haya gustado la entrada de hoy guerrer@s y amig@s!! Y espero penséis en lo de la resiliencia, es algo que todos debemos utilizar para ser más fuertes cada día. Espero os sirva de ayuda!! Una vez más muchísimas gracias por el seguimiento!! Un fuerte abrazo a tod@s!

3 comentarios sobre “Resiliencia, mi arma de guerra

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