No digas “lo haré, di “lo hago”

Hola de nuevo guerrer@s!! Como cada miércoles, os traigo una nueva entrada, pero como podéis ver hoy no estamos en la sección habitual de “seguimiento de Lemtrada”. Y digo habitual por que desde hace ya algunos meses solo he publicado en ella. Cometí el error de no ser capaz de seguir mis propias ideas; perdí ese “buscando la motivación” del que ya os hablé entre otros, sin recordar lo que era un “momento guau”, que sin esperarlo te aportan ese “factor felicidad”. Quizá me haya hecho falta un desencadenante, esa chispa que ha vuelto ha sacarme la mas sinceras de mis sonrisas. Quien sabe.  Y tras darle un par de vueltas he decido precisamente hablaros de eso, de como “buscando la motivación” pueden surgir esos “momentos guau” que nos aportan algo tan importante como es el el “factor felicidad” .

(Ya sabéis que pongo entre comillas refiriéndome a los posts titulados de dicha manera, para los nuevos lectores podéis visitarlos en esta misma sección)

Me explico, ¿que pasa cuando nos desmotivamos? ¿que pasa con esa sensación tan depresiva que nos produce, que nos amarga, que nos hace pensar que no hay nada en la vida que valga la pena? Pues que nos hunde. Y nos puede hundir en la mas absolutas de las miserias, nos bloquea, nos puede incluso convertir en una persona que no somos. Perdemos el hilo de la vida, su significado. No podemos dejar que esto nos pase nunca. Tenemos que despertarnos cada mañana y decirnos a nosotros mismos que vamos a hacer algo grande, que vas a salir a “morder”. Y es que vas a salir a la calle y nunca sabes cuando te va a pasar algo bueno. Obviamente también te puede pasar algo malo, o un contratiempo; seamos realistas, es así. Pero el problema es que no se valoran las cosas que nos pueden motivar, aunque si que parece que se le da demasiada importancia a estos contratiempos que nos pueden surgir. Y es verdad, no se valoran las cosas buenas o las cosas bonitas, esas cosas que de verdad nos pueden hacer sonreír y hacernos sentir que estamos motivados para la vida. La alegría de tu perro cuando te ve al entrar en casa, la sonrisa de tus sobrin@s, hij@s o hermanit@s pequeños, la sonrisa de una cara amiga que aveces parece que nos cueste sonreír, parece que nos cobren y de verdad, sonriamos más a las personas que nos importan, y a las que no nos importan o que no conocemos de nada también. Automáticamente te van a devolver esa sonrisa, es así, es una reacción casi involuntaria y si no me creéis solo tenéis que comprobarlo.

De verdad, si vivimos desmotivados, sin buscar esa motivación que mueve al mundo y que nos da vida no vamos a conseguir nada de lo que nos propongamos en la vida. Ya no hablo de que haya que luchar cada día, de que haya que pelear contra las adversidades únicamente, os hablo de buscarnos a nosotros mismos, lo que realmente queremos en la vida y motivarnos para conseguirlo. Y que cuando lleguemos a esos objetivos usemos esa motivación extra que nos dará para marcarnos nuevos objetivos y poder ir a por ellos. Pero como os decía, se le da demasiada importancia a los contratiempos. Los valoramos tanto que incluso se tiende a magnificarlos, a veces de forma exagerada y esto hace que nos perdamos cosas maravillosas de la vida. En la vida al final lo que importa no es ni que casa dejas en herencia, ni que coches de lujo has tenido, ni cuantos puñados de euros pudiste ganar. En la vida al final lo que importa es haber sido felices, que gente te quiso y estuvo a tu lado, lo que hiciste por esas personas y también por ti mismo, si te enamoraste, si le diste amor y felicidad a tus hij@s, a tu familia; lo que importa al final es haber podido sonreír siempre en cada momento que tuviste o buscaste la ocasión de hacerlo. Puedes haber sido arquitect@, empresari@ de éxito, abogad@ da igual, lo que importa es esto que os estoy diciendo y para conseguirlo hay que motivarse a ello y no decir “lo haré”, sino decir “lo hago”. De esa manera es como podrás verte “buscando la motivación” con la que encontraras esos “momentos guau” que te aportarán el autentico “factor felicidad”.

Llora… pero cuando acabes, sonríe

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